Carril bici

Voy con mi coche. Es por la tarde, y luce el sol. La visibilidad es perfecta. Me paro en un semáforo. Paralelo a mi carril se encuentra un carril bici. Eso no es nada extraordinario porque esta lleno de ellos. Pero eso es otra historia. Entonces mientras espero a que se ponga en verde. Viene una bici y se encuentra con otra que acababa de cruzar el semáforo por el paso de ciclistas. Tienen un pequeño choque a escasos dos palmos de mi coche. Uno de ellos con poco pericia al manillar. Cae a cámara lenta contra el suelo y mi coche. Mi cara es de puro asombro. Estoy yo allí tan tranquilo y tengo a un “ciclista” apoyado él y su bicicleta en mi coche. Se incorpora y empiezan a discutir los dos. Entonces me pregunto que hacer. Y no hice nada. Solo falta meterme en la discusión entre dos personas que se han chocado en el carril bici. Si es que hay que ser bastante inútil para chocarse en el carril bici a la velocidad que iban los dos. El semáforo se pone en verde, y prosigo mi marcha. Por suerte al llegar a mi destino, compruebo que no tengo rallado el coche. Porque pedir los papeles o el seguro a una persona que va en bicicleta hubiera sido otra historia aún mas larga.

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