Noche extraña



Salgo con mis amigos de un restaurante italiano. Es bastante tarde ya que han sido un poco lentos. Nos disponemos a tomar un helado "a la fresca". Llegamos a la heladería también italiana. Aunque no me apetece nada, estoy lleno. Entro a acompañar a mis amigos. Estoy tras de ellos que están hablando con el de detrás la cristalera de helados. En ese momento oigo un murmullo.
Les pregunto – ¿Qué pasa?
Amigos – No tienen helados.
Mi reacción es inmediata y visceral – ¿Y qué coño venden? ¿Tornillos?
Mis amigos se ríen al oírme pero tampoco lo entienden. Salimos de la heladería y se quedan con las ganas de algo fresco en la noche calurosa. Justo en frente en la otra acera hay un 24 horas. Entramos a ver que hay, aunque no haya helados "caseros" algo habrá.
Estamos rebuscando en los refrigeradores algo que comprar. Entonces viene el dependiente del negocio – ¡Daros prisa que en cinco minutos cierro! – Elegimos, pagamos y nos vamos rápidamente. Al irnos cierran las persianas de metal tras nosotros.
Una noche extraña. Una heladería que no tiene helados un sábado de agosto en Mallorca. Y un 24 horas que cierra a las 00:15 de un sábado noche. No entiendo nada.

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